Poetas

De un tiempo a esta parte, cuando los lectores (los lectores verdaderos, carajo) empezaron un eclipsarse lento pero implacable y la crítica literaria quedó en manos de periodistas mediocres, la palabra “sencillez” se volvió un comodín plurifacético al momento de referirse a la obra del momento, por lo general un ejercicio de prosa cinematográfica sin sustancia o algún compilado de poemas con prólogo de Juan Manuel Roca.

No parece haber, en la composición de elogios editoriales, ninguno a la altura de “la sencillez de su lenguaje” o “se lee con gran facilidad”, quizás porque ambas características (sencillo y fácil) hacen parte del leitmotiv tutelar de estos tiempos convulsos, donde, pasado el fervor postestructural, añoramos volver a meternos en las casillas delimitadas de una realidad en blanco y negro, bueno y malo, hombre y mujer, y de ese modo evitar la jodida responsabilidad de asumir las riendas de un escenario que se despeña en los potreros de la nada y la muerte con un vértigo carnavalesco lleno de mediocridad. Leer más “Poetas”

2017: Año del búho

1. Los búhos de papel

Para los puristas de la papiroflexia, cualquier corte sobre la hoja es ilícito, una pérfida manera de convertir aquel arte puro en una forma bastarda, sombra de su verdadera grandeza. Por fortuna, la vida ha tenido el cariño de enseñarnos alguna verdad: todo fanatismo desbocado apunta a la muerte o el atropello, y algún tipo de destrucción pervive siempre en las creaciones más pequeñas (porque la energía no se destruye, cuenta Newton, y en eso, al menos, no han podido demostrar que se equivoca).

Fuera de esas lecciones, quizás pertenecientes a una línea de reflexión tangencial al doblado del papel, el origami propende a la paz interior, a una búsqueda de calma y concentración donde no caben (o donde no deberían caber) discusiones acerca de la violencia del corte: si han de caber, empero, zanjo el párrafo afirmando la certeza de que existen caricias como cañonazos, y mordiscos dulces, dulcísimos. Leer más “2017: Año del búho”

El agón necesario (Let’s get ready to rumble! I)

1. Las anécdotas

 

Cuenta la leyenda (en realidad lo narra Enrique Vila-Matas en París no se acaba nunca) que en una oportunidad el escritor Ernest Hemingway mencionó, durante una velada en casa de Gertrude Stein, su admiración por la obra de James Joyce. La prosa joyceana no era bien recibida en el hogar de la crítica, quien consideraba a Picasso todo un maestro, pero encontraba al irlandés demasiado desordenado, carente de método y sentido. Hemingway, capaz (si hemos de creerle a sus diarios y a sus biógrafos) de encarar a un león de doscientos kilos sin temblor en el bigote, prefirió no volver a mencionar al autor del Ulises en cierta residencia parisina. Quizás, sólo quizás, quería evitarse la molestia de tener que pelear con aquella considerada su amiga y mentora. Leer más “El agón necesario (Let’s get ready to rumble! I)”

15/11/2016 – Martes

Afrontar algo es nombrarlo. El primer enfrentamiento ocurre a oscuras, cuando el lenguaje apenas se decide a ser forma neutra sobre un fondo vasto. Entonces, elegir las palabras significa empezar a crear el significado del suceso, darle consistencia, contextura. Otorgarle el derecho a existir dentro de las categorías de lo real, y así, desfantasmizado, poder entonces asestarle los golpes decisivos. Romperle la mandíbula o dejar que te la rompa en su lugar. Pero algo concreto. Algo, en fin, con lo que se puede trabajar. Eso da calma y ánimos. Leer más “15/11/2016 – Martes”

27/10/2016 – Jueves

Por mucho que odie admitirlo, a veces hace falta un desahogo. Un baldío al cual arrojar la pesadez del alma. No me gusta escribir cuando estoy triste. No me gusta desquitarme con el papel. Preferiría la valentía del silencio. Callar y abrazarme, dejando a la sombra melancólica cumplir su ciclo, limpiar las venas, enfriar la pasión para condensarla luego, líquido ambiguo, en su potencia máxima. Pero pienso en la lluvia, en la soledad de los desiertos, en un punto de tiempo entre cientos de otros puntos de tiempo: mínimo, insignificante, dolorosamente efímero: como la caída de una hoja, como la caída danzante de una hoja que se esmera en no tocar el piso, huérfana de árbol. Leer más “27/10/2016 – Jueves”

10/10/2016 – Lunes

Vengo teniendo días -elegidos aleatoriamente entre los siete de la semana- en los que no me rinde el tiempo para absolutamente nada. Intento escribir y estoy seco. Procuro leer y estoy seco. Si emprendo alguna tarea hogareña, sea regar las plantas o clavar una nueva estantería en la pared, descubro al empezarla que estoy seco, y pronto pierdo el interés. La falta de energías se suma a una ausencia total de ánimos: el boxeo no me llama, las pocas actividades de la universidad se me hacen imposibles. Leer más “10/10/2016 – Lunes”